Procedimiento De Cobranza

1. CONSIDERACIONES FUNDAMENTALES
La cobranza es una parte inherente a cualquier negocio que vende a crédito. El crédito tiene aceptación limitada a causa de los elementos de riesgo y tiempo involucrado y, junto con estos dos elementos se encuentra el factor natural o circunstancial, pero desafortunado de la falta de pago por circunstancias difíciles para el deudor por situaciones no previstas (factor no controlado).
El pago en general de las deudas que se han contraído no se debe a una generalización de la honradez si no a una conveniencia profundamente arraigada en la mente de quienes manejan los negocio o a una costumbre formada como consecuencia de una necesidad, producto de las nuevas formas de ventas a plazos.

La función del cobro, no se concreta a exigir la cancelación de las deudas de los clientes mediante el pago que estos hacen de la cantidad que adeudan. Tampoco el existe de una función, se mide por la forma en que continuamente va disminuyendo el Activo Corriente representado por las cuentas por cobrar.

Puede afirmarse que cobrar limitándose a ello es realmente fácil; lo difícil es realizar el cobro manteniendo un buen nivel de reputación de la empresa, sin maltratar o disgustar al cliente, a no ser que lo mas beneficioso sea perderlo pues no reúnen los requisitos que la empresa exige para otorgarle crédito por las reiterada dificultades para honrar sus deudas.

Cobrar deudas es una gran tarea, es un trabajo difícil, un trabajo que consume tiempo y esfuerzo, por ello se requiere mucha atención, mucha reflexión y sobre todo, preocupación y toda preocupación consume mas que cualquier otra cosa.

Por ello, las políticas de cobro en una empresa que demuestre organización deben estar encaminadas a realizar la cobranza en fecha apropiada y dentro de un programa establecido, no permitiendo que el cliente sobrepase los limites que se han fijado; todo ello con el tacto necesario para que el cliente se considere mas unido a la empresa.

Debemos considerar que es imposible pensar que pueda lograrse una absoluta perfección en el cobro en cuanto al pago total o parcial de las cantidades adeudadas en las fechas previstas de vencimiento sin dañar la buena voluntad de los clientes hacia la empresa.

Hay casos en que resulta acertado permitir atrasos en determinadas cuentas en ocasiones especiales. Lo difícil es determinar cuanto y hasta que punto pueda seguirse esa política en épocas recesivas, por lo demás tal decisión necesita de una evaluación seria y objetiva.

Lo recomendable es cobrar a tiempo con acciones programadas y establecidas incluyendo en estos un plan estratégico alternativo con miras a futuros conflictos de orden judicial.